El Obispo de Neuquén Llamó a Fortalecer la Solidaridad y Cuestionó que el Crecimiento Económico no Llegue a los Sectores Más Vulnerables
Durante una visita pastoral a Zapala, el obispo de Neuquén reflexionó sobre la realidad social, las desigualdades económicas, el rol de la Iglesia y el compromiso de los jóvenes. También destacó la importancia de acompañar a las comunidades y anunció que cerca de 400 jóvenes de la diócesis participarían de las actividades vinculadas a la visita del papa León XIV a la Argentina.En una entrevista con Radio Mega de Zapala, el obispo de Neuquén explicó los objetivos de su visita pastoral a Zapala, una instancia que busca fortalecer el vínculo con las comunidades, escuchar sus inquietudes y conocer de cerca sus necesidades. Según señaló, estas recorridas permiten dedicar más tiempo al diálogo con los fieles, los grupos parroquiales y las personas que necesitan acercarse a la Iglesia.
El religioso indicó que uno de los planteos que recibió durante sus primeros encuentros fue la necesidad de contar con una mayor presencia sacerdotal para acompañar a las comunidades. Sin embargo, también destacó la unidad y la solidaridad que se construyen entre los distintos grupos, que intentan responder a sus necesidades a pesar de las limitaciones económicas y de tiempo.
En ese marco, sostuvo que el desafío de la Iglesia es fortalecer la fraternidad en una sociedad atravesada por dificultades, donde muchas veces las circunstancias parecen impulsar el aislamiento y el individualismo.
El obispo explicó que la sinodalidad es una propuesta que invita a los integrantes de la Iglesia a caminar juntos, escucharse y discernir colectivamente el rumbo de las comunidades. Afirmó que no se trata de actuar de manera individual, sino de reconocer que cada bautizado puede aportar su mirada y contribuir a la construcción de una Iglesia más participativa.
Al referirse a los desafíos actuales, retomó una reflexión del papa León XIV sobre dos modelos de sociedad: uno basado en la autosuficiencia y el individualismo, y otro orientado a la construcción colectiva del bien común.
En ese sentido, planteó que la sociedad debe decidir entre avanzar sin tener en cuenta a los demás o generar espacios donde las personas puedan trabajar juntas para construir una realidad más justa y solidaria.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue su mirada crítica sobre la llamada teoría del derrame económico. El obispo cuestionó la idea de que un aumento de la producción y de la riqueza empresarial termine beneficiando automáticamente al conjunto de la sociedad.
Como ejemplo, mencionó el desarrollo de Vaca Muerta y las actividades hidrocarburíferas en Neuquén. Señaló que, a pesar del crecimiento de la producción petrolera, distintas localidades de la región continúan enfrentando dificultades para garantizar servicios esenciales, como el acceso al agua, la vivienda, la salud y la educación.
También hizo referencia a las necesidades de las poblaciones de Añelo, San Patricio del Chañar y Rincón de los Sauces, y advirtió que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en mejores condiciones de vida para quienes habitan esas zonas.
“Seguimos haciendo distancia y separación entre ricos y pobres”, expresó durante la entrevista, al cuestionar que los beneficios de la expansión productiva se concentren en un grupo reducido mientras una parte importante de la población continúa atravesando necesidades básicas.
En esa línea, también mencionó los debates sobre la liberación de terrenos, la minería y el extractivismo, y remarcó la necesidad de evaluar si esas actividades generan beneficios concretos para el conjunto de la sociedad.
Al repasar su experiencia al frente de la diócesis neuquina, el obispo destacó la huella histórica de Jaime de Nevares y el compromiso social que caracterizó su tarea. Reconoció que continuar ese camino representa un desafío, especialmente ante las profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas registradas en las últimas décadas.
El obispo recordó que antes de llegar a Neuquén su vida pastoral transcurrió principalmente en el norte argentino, particularmente en el interior de Chaco, y que posteriormente pasó por Chubut, donde comenzó a conocer la realidad patagónica.
Tras aproximadamente nueve años en Neuquén, señaló que continúa aprendiendo sobre las particularidades de la provincia y sus comunidades. Además, destacó el trabajo conjunto con sacerdotes, laicos y organizaciones sociales para acompañar distintas problemáticas de la sociedad.
El obispo también explicó que procura mantener una dinámica misionera, recorriendo las comunidades y buscando llegar a lugares donde la presencia de la Iglesia no siempre resulta sencilla. Aunque reconoció que las distancias y las condiciones climáticas pueden limitar los desplazamientos, sostuvo que el contacto directo con la gente es una parte fundamental de su tarea.
Otro de los temas abordados fue la situación de la juventud neuquina. El obispo consideró que existen jóvenes comprometidos tanto dentro de las comunidades religiosas como en diferentes espacios sociales, políticos y universitarios.
No obstante, reconoció que la pandemia provocó una interrupción importante en la participación juvenil y que, desde entonces, las comunidades trabajan para recuperar y fortalecer esos espacios.
En el ámbito eclesial, mencionó los grupos juveniles, los exploradores, las misiones y los encuentros de reflexión como herramientas para promover la participación. También destacó el compromiso de jóvenes vinculados con movimientos sociales y organizaciones que trabajan junto a los sectores más vulnerables.
Para el obispo, estas experiencias representan una señal positiva y una oportunidad para fortalecer la solidaridad y la intervención de las nuevas generaciones en la realidad social.
Cerca de 400 jóvenes participarían de las actividades por la visita papal
Durante la entrevista, el religioso también se refirió a la anunciada visita del papa León XIV a la Argentina y al trabajo que la diócesis neuquina venía realizando para acompañar esa convocatoria.
Según indicó, alrededor de 400 jóvenes de la diócesis participarían de la experiencia, a la que definió como una oportunidad de encuentro eclesial y de fortalecimiento de los vínculos entre las comunidades.
Además, mencionó que algunos grupos organizaron viajes por su cuenta hacia Córdoba y Luján para participar de las actividades previstas en torno a la visita papal.
El obispo explicó que los representantes de la Iglesia también tenían previsto acompañar distintas instancias de la agenda, incluidos encuentros con el Papa y actividades con representantes de las diócesis.
Una jornada social para debatir la realidad neuquina
Finalmente, anunció que los días 23 y 24 de octubre se realizarían en Neuquén unas jornadas de la Pastoral Social, con la participación prevista de jóvenes dirigentes, intendentes y representantes de distintos sectores sociales.
El objetivo sería generar un espacio de intercambio y reflexión sobre la realidad provincial, a partir de las problemáticas que atraviesan las comunidades y de los desafíos planteados por la doctrina social de la Iglesia.
La intención, explicó, era elaborar un documento común sobre la situación social de Neuquén para acercárselo al Papa, como expresión de las preocupaciones y propuestas surgidas desde el territorio.
La visita pastoral a Zapala dejó así planteados varios ejes de reflexión: la necesidad de una Iglesia cercana a sus comunidades, el fortalecimiento de la participación juvenil y el desafío de construir una sociedad en la que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para todos.
El religioso indicó que uno de los planteos que recibió durante sus primeros encuentros fue la necesidad de contar con una mayor presencia sacerdotal para acompañar a las comunidades. Sin embargo, también destacó la unidad y la solidaridad que se construyen entre los distintos grupos, que intentan responder a sus necesidades a pesar de las limitaciones económicas y de tiempo.
En ese marco, sostuvo que el desafío de la Iglesia es fortalecer la fraternidad en una sociedad atravesada por dificultades, donde muchas veces las circunstancias parecen impulsar el aislamiento y el individualismo.
El obispo explicó que la sinodalidad es una propuesta que invita a los integrantes de la Iglesia a caminar juntos, escucharse y discernir colectivamente el rumbo de las comunidades. Afirmó que no se trata de actuar de manera individual, sino de reconocer que cada bautizado puede aportar su mirada y contribuir a la construcción de una Iglesia más participativa.
Al referirse a los desafíos actuales, retomó una reflexión del papa León XIV sobre dos modelos de sociedad: uno basado en la autosuficiencia y el individualismo, y otro orientado a la construcción colectiva del bien común.
En ese sentido, planteó que la sociedad debe decidir entre avanzar sin tener en cuenta a los demás o generar espacios donde las personas puedan trabajar juntas para construir una realidad más justa y solidaria.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue su mirada crítica sobre la llamada teoría del derrame económico. El obispo cuestionó la idea de que un aumento de la producción y de la riqueza empresarial termine beneficiando automáticamente al conjunto de la sociedad.
Como ejemplo, mencionó el desarrollo de Vaca Muerta y las actividades hidrocarburíferas en Neuquén. Señaló que, a pesar del crecimiento de la producción petrolera, distintas localidades de la región continúan enfrentando dificultades para garantizar servicios esenciales, como el acceso al agua, la vivienda, la salud y la educación.
También hizo referencia a las necesidades de las poblaciones de Añelo, San Patricio del Chañar y Rincón de los Sauces, y advirtió que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en mejores condiciones de vida para quienes habitan esas zonas.
“Seguimos haciendo distancia y separación entre ricos y pobres”, expresó durante la entrevista, al cuestionar que los beneficios de la expansión productiva se concentren en un grupo reducido mientras una parte importante de la población continúa atravesando necesidades básicas.
En esa línea, también mencionó los debates sobre la liberación de terrenos, la minería y el extractivismo, y remarcó la necesidad de evaluar si esas actividades generan beneficios concretos para el conjunto de la sociedad.
Al repasar su experiencia al frente de la diócesis neuquina, el obispo destacó la huella histórica de Jaime de Nevares y el compromiso social que caracterizó su tarea. Reconoció que continuar ese camino representa un desafío, especialmente ante las profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas registradas en las últimas décadas.
El obispo recordó que antes de llegar a Neuquén su vida pastoral transcurrió principalmente en el norte argentino, particularmente en el interior de Chaco, y que posteriormente pasó por Chubut, donde comenzó a conocer la realidad patagónica.
Tras aproximadamente nueve años en Neuquén, señaló que continúa aprendiendo sobre las particularidades de la provincia y sus comunidades. Además, destacó el trabajo conjunto con sacerdotes, laicos y organizaciones sociales para acompañar distintas problemáticas de la sociedad.
El obispo también explicó que procura mantener una dinámica misionera, recorriendo las comunidades y buscando llegar a lugares donde la presencia de la Iglesia no siempre resulta sencilla. Aunque reconoció que las distancias y las condiciones climáticas pueden limitar los desplazamientos, sostuvo que el contacto directo con la gente es una parte fundamental de su tarea.
Otro de los temas abordados fue la situación de la juventud neuquina. El obispo consideró que existen jóvenes comprometidos tanto dentro de las comunidades religiosas como en diferentes espacios sociales, políticos y universitarios.
No obstante, reconoció que la pandemia provocó una interrupción importante en la participación juvenil y que, desde entonces, las comunidades trabajan para recuperar y fortalecer esos espacios.
En el ámbito eclesial, mencionó los grupos juveniles, los exploradores, las misiones y los encuentros de reflexión como herramientas para promover la participación. También destacó el compromiso de jóvenes vinculados con movimientos sociales y organizaciones que trabajan junto a los sectores más vulnerables.
Para el obispo, estas experiencias representan una señal positiva y una oportunidad para fortalecer la solidaridad y la intervención de las nuevas generaciones en la realidad social.
Cerca de 400 jóvenes participarían de las actividades por la visita papal
Durante la entrevista, el religioso también se refirió a la anunciada visita del papa León XIV a la Argentina y al trabajo que la diócesis neuquina venía realizando para acompañar esa convocatoria.
Según indicó, alrededor de 400 jóvenes de la diócesis participarían de la experiencia, a la que definió como una oportunidad de encuentro eclesial y de fortalecimiento de los vínculos entre las comunidades.
Además, mencionó que algunos grupos organizaron viajes por su cuenta hacia Córdoba y Luján para participar de las actividades previstas en torno a la visita papal.
El obispo explicó que los representantes de la Iglesia también tenían previsto acompañar distintas instancias de la agenda, incluidos encuentros con el Papa y actividades con representantes de las diócesis.
Una jornada social para debatir la realidad neuquina
Finalmente, anunció que los días 23 y 24 de octubre se realizarían en Neuquén unas jornadas de la Pastoral Social, con la participación prevista de jóvenes dirigentes, intendentes y representantes de distintos sectores sociales.
El objetivo sería generar un espacio de intercambio y reflexión sobre la realidad provincial, a partir de las problemáticas que atraviesan las comunidades y de los desafíos planteados por la doctrina social de la Iglesia.
La intención, explicó, era elaborar un documento común sobre la situación social de Neuquén para acercárselo al Papa, como expresión de las preocupaciones y propuestas surgidas desde el territorio.
La visita pastoral a Zapala dejó así planteados varios ejes de reflexión: la necesidad de una Iglesia cercana a sus comunidades, el fortalecimiento de la participación juvenil y el desafío de construir una sociedad en la que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para todos.

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